El traslado terrestre constituye un elemento fundamental y un desafío de la medicina prehospitalaria. Debe asegurar el continuum asistencial al paciente sin disminuir la calidad de la atención y para eso se requieren recursos humanos capacitados y recursos materiales adecuados y actualizados.
La fisiopatología del traslado terrestre debe ser tenida en cuenta a fin de no generar daño o agravar lesiones: el traslado debe ser seguro para el equipo y el paciente.
La decisión del traslado debe ser fundamentada y coordinada con el centro receptor.
El paciente debe ser evaluado y estabilizado en lo posible antes del traslado y, de acuerdo a la patología específica, considerar las potenciales complicaciones y contar con los recursos y el conocimientos para tratarlas.
Las evaluaciones, seriadas, continuas, sistematizadas y progresivas son la clave para detectar cambios que requieren acciones terapéuticas durante el traslado.
La transferencia del paciente al centro receptor debe ser completa y adecuada.
Asimismo, como en otras áreas de la medicina, se debe tener conocimiento cabal de los aspectos médicos legales, que involucran el traslado y la asistencia de un paciente.


